Dudo mucho que el auto conocimiento sea lo único sagrado en nosotros, mas creo que todo de lo que estamos hechos es deficiente, incompetente y extremadamente tedioso. Somos esa etapa del cabello que no es ni corta ni larga, que estorba cada minuto, pero por la cual tenemos que pasar para llegar a un resultado deseado. Un mal necesario, para, tal vez algún día, parir una raza superior. Nos parecemos a alguien pero no lo somos, sabemos que podemos serlo pero tampoco tenemos el tiempo para llegar a serlo. El cerebro es una maquina traicionera y tan viperina como su propia estructura física. Somos materia fecal en descomposición desde día en que somos engendrados y lo sabemos. Lo que se nos ha ofrecido es simplemente una etapa, un escalón en lo que podríamos llamar evolución, lo que pasa es que este escalón es tan amargo como la misma creatividad del hombre.
La sociedad.
Se nos instruye ser participes de una sociedad ya que somos animales sociales, sociables y porque definitivamente no podemos vivir solos, o será esto un capricho colectivo? Nuestras funcionalidades fisiológicas tienen nombres bonitos, que solo fomentan el lóbulo de la “creatividad”, poniéndole metáfora a cada acción natural que nuestra maquinaria desempeña. Algunos son expertos en SENTIR y TRANSMITIR sentimientos, amor, cariño, lujuria, gula y tantas otras actividades fisiológicas que son extremadamente sobre calificadas por nuestra adorable sociedad. El misticismo prevalece en todo su apogeo, no nos molesta vivir en el oscurantismo aun en el siglo 21. Atrapados en la era de la rueda, todo es espiral y nada es nuevo. Consumimos baratijas y nos preocupamos por milagros. Nacemos con un set de responsabilidades socioculturales que no tienen absolutamente nada que ver con el propósito de nuestro nacimiento como especie. Sumidos enteramente en una putrefacta idealización de convicciones absurdas que nos convierten en una motora de un cumulo que alimenta a unos cuantos; fertilizadores de sueños de gusanos paleolíticos. La base de toda esta maquinaria es la mentira, la ley, el orden social, la democracia. “El que hizo la ley hizo la trampa”, eslogan que leí en las paredes de La Habana para el entonces de la ley de Helms-Burton. La ley provee de libertad al individuo dentro de la sociedad. Mas mi libertad depende, automáticamente, de las leyes que la sociedad establece. La sociedad me propone a mí, que a mi edad debo hacer un sin fin de cosas que van de acuerdo a mi edad, que la ley permite y que los consejos, la publicidad y el criterio de la masa, fomentan. Cualquier cosa salida de este criterio es visto como algo fuera de lo normal, refiriéndose así a algo que puede ser natural como algo anormal. Está prohibida la vida natural, solo tenemos derecho a una escogencia predeterminada por la maquila. Desarrollamos nuestros cerebros solamente en dirección del placer. Es un vicio interminable, las drogas? Los 5 sentidos! Literalmente consentidos hasta su máxima expresión. Donde perdimos el hilo? “Amused to Death” citando a R. Waters, un mono en frente de un televisor cambiando canales. Toda esta patraña del amor y sus derivados no es más que la necesidad de satisfacer una cuota diaria de endorfinas y serotoninas. Desde que somos embriones se fomenta una interactividad entre madre e hijo, de dependencia emocional, una estructura que a pesar de su existencia como parte de un mecanismo de defensa y preserva para el recién nacido, es fomentada por la sociedad como algo mágico, misterioso, lindo, bonito, sagrado, único, etc, etc, etc. Una funcionalidad natural, que se encarga de adormecer las posibles ganas (instinto) de los progenitores de acabar con la existencia de sus recién nacidos, se denomina, amor paternal. Esto se convierte en una fabula maternal y paternal acompañada de bendiciones, magia y gozo, dicha y un sinfín de cualidades fantásticas y un alto sentido de responsabilidad irracional, atribuidas a un hecho tan simple y tan natural. Para qué? Ya sabemos que somos superiores que los demás seres en este planeta, para que destacarnos de una manera tan deficiente, tan ilógica? Si es un hecho de que vamos a morir, solos, para que inventar un aparato que haga sutil el paso? El sufrimiento yace en la creencia de lo desconocido, y optamos deliberadamente por no conocer los hechos e irnos por la creencia de La verdad. Ni si siquiera le damos chance a la teoría, lo declaramos un hecho, ESO ES AMOR, eso NO ES AMOR. El árbol de navidad eterno, es un árbol, sin embargo es mágico gracias a todos los adornos que uno mismo se encarga de poner meticulosamente, tapando la esencia del árbol, tapando el tronco y su origen, con luces montadas para una escena, y le rendimos culto a un sueño inexistente poniendo a sus pies regalos con costos exuberantes, tanto en dinero (valor mágico de las cosas) como en mas sentimientos (valor mágico de funcionalidades fisiológicas), y nos alegramos en comuna, nos hace SENTIR bien, sin saber porque, ni para qué. Actualmente eso somos, así nos veo a todos, con árboles de navidad por cerebro. Con todo el potencial de ser realmente superiores y destacarnos de una manera sapiente, preferimos la melancolía y el romanticismo.
Critico a toda la sociedad en la cual he nacido. Pienso que es completamente innecesaria la manera en la hacemos las cosas actualmente, pienso que la calidad de vida que nos proponen no tienen ningún tipo de sentido natural y que todo es una muy compleja farsa. De hecho no tenemos ninguna calidad de vida más si tenemos un precio establecido por la sociedad, un valor mágico, una estampa a la cual pertenecemos, un gremio, un sector, un condominio. Si quieres saber tu valor encontraras muchas reglas con las que medirte. Puedes ver para atrás, a tus padres y saber a la clase social que perteneces mientras que vives bajo el ala de ellos, puedes medirte como un profesional y suponer que vas a llegar hasta cierto escritorio de alguna institución destacada, puedes proyectar tus ganancias en un negocio y verte en un yate en 10 años, puedes lucir marginado si descubres la pigmentación de tu piel o el barrio en el que vives, puedes ser un superhéroe inmortal bebedor de sangre y comedor de panes translucidos estampados con una vida eterna después de esta, puedes ser incluso un déspota o un idiota, hay reglas de medición para todos y al menos en un nicho caberas y te sentirás cómodo por un tiempo o por toda la vida, o bien puedes escoger los nichos que tú quieras.
La superficialidad no es tan superficial como es descrita, ya que viene de las entrañas de El hombre. Negamos nuestra animalidad y exaltamos nuestra divinidad, solamente porque usamos al prójimo como vestimenta. Y el problema radica en la posesión de este gran cerebro sin fronteras para este tipo de cosas, por dicha caducamos rápido. No estamos listos para ser longevos porque somos carroñeros con un patrón viral por estilo de vida. Nos obsesiona la felicidad y una vez mas no tenemos idea de lo que es, tal vez no sea nada, o si es algo no es tan importante. Que me tachen de fatalista y pesimista pero no le veo el sentido a una vida o una creación así. Complementamos un balance? Es la única respuesta que veo lógica, solo que no complementamos ningún balance, a no ser que el desbalance hace el balance al final del camino. De polvo venimos y a polvo vamos, y mientras estamos, tenemos conciencia; el polvo cósmico conociéndose a sí mismo, mas algo anda mal.
Me gustaría existir en una sociedad activa para con otros fines, que las creaciones para el ocio sean genuinamente para descansar, que el comercio no exista y la prioridad de un nuevo ser sea realmente para modificar en un avance positivo a lo que el anterior a este ha creado.
Hay un alto promedio de personas que no contribuimos a nada más que la muchedumbre para la humanidad. Creo que hay personas que no debimos ver nacido, somos realmente innecesarios, y no me pregunten cómo seleccionarlos, quien debería de nacer y quien no, ya que no es el punto. Mi punto es que hay demasiada gente y muy poco progreso, muy poco interés por el progreso humano en la mayoría de la gente, muy pocos recursos para sostener a la gran cantidad de gente y ganas muy altas por consumir los pocos recursos que quedan en toda esta gran cantidad de gente. La conciencia social nos lleva por un camino estrecho en donde cabe un pequeño núcleo familiar, y el beneficio de esta es lo único que importa. En nuestros derechos de individualidad hemos atropellado el derecho de la raza humana, existir, seguir existiendo, correctamente con leyes universales y no individuales. Ya ganamos la carrera evolutiva, pero por lo que parece, podemos auto extinguirnos en segundos, abriéndole así, el camino a la predominación de las cucarachas. No llevamos un patrón de vida que colabore al progreso, los adelantos que hemos tenido son realmente mínimos en comparación al costo. Si necesitamos billones de personas (contando todas las personas que han nacido) para poder al fin construir un cohete (que para avanzar gasta un sin fin de recursos que terminan siendo tóxicos para nosotros mismos), entonces cuantos seres humanos más se necesitan para hacer mas avances mucho más importantes que estos? Y por desgracia los avances más importantes en todos los campos, en su mayoría, han sido productos de una guerra (otro regalo prehistórico por el cual optamos gracias a la sociedad). No es que este midiendo cuantos seres humanos hay por invento científico, pero si estoy viendo claramente que somos demasiados, innecesariamente, no somos sujetos de un control, porque somos los únicos que podemos poner un control sobre ello y no nos da la gana hacerlo. Parir, fuera del hecho de que es una faena mágica y mística es casi una obligación en nuestra sociedad. Nos venden la idea de trascender a como dé lugar sin una verdadera razón y sin un criterio, es una regalo de la cigüeña, un ser alado, punto. Aunque quisiéramos hacer la diferencia, estamos tan ocupados con la maquila de la sociedad que no nos da tiempo de orientar a los que vienen de nuestras entrañas y más bien adentramos a los infantes en el mismo mar de la obsesión por la búsqueda de la felicidad.
Quisiera rebelarme pero no me dan los cojones, no me queda de otra que ser patéticamente depresivo, se me ha instruido serlo, vengo de una familia disfuncional. Hacer la diferencia? Pues trato, pero cada día se me hace más estúpida la idea. Yo mismo soy participe de esa divina comedia. Y de alguna ilusa manera me siento especial, ja! Patético. Definitivamente, es más feliz aquel que no ha nacido que el que murió o el que está vivo, al menos ese, no se queja tanto.
Creo necesario una Fundación de Harri Seldon, en donde una comunidad de científicos existan con el único propósito de establecer un balance y una preventiva, sin tener ese resentimiento por sus aspiraciones a una supuesta felicidad. Que es más feliz que el hecho de existir y tener conciencia de esta misma existencia? Realmente es posible un cambio de vida, es posible existir sin esas aspiraciones que nos proponen día a día, aspiraciones bacías. Nadie se preocupa por estas cosas, queremos diferenciarnos de los animales pero no usamos la conciencia y preferimos estar en auto piloto como cualquier otra bestia. Creo que por esta razón hay personas que manejan masas, porque en verdad no es tan difícil, solamente hay que prometer felicidad y listo, tienes toda una nación siguiéndote, ya sea 40 años o 2 milenios.
Ancio por desprenderme de lo material y dedicarme al intelecto para poder dejar un legado prospero, pero no me es posible así no mas, no quiero convertirme en un desaliñado ermitaño ya que no tendré ningún impacto sobre la generación que viene. Para los que piensan como yo y quieren satisfacer esta sed de cambio drástico, necesitan armarse de mucho valor y aprender a ser camaleones, serpientes y ratas.
